La fabricación y el consumo de las pilas tienen una serie de repercusiones en el medio ambiente, que pueden resumirse principalmente en dos: el deterioro producido por la toxicidad de sus componentes y el agotamiento progresivo de las materias primas que se utilizan en su fabricación. Todas las pilas contienen una cantidad determinada de metales pesados, como el cadmio, el mercurio y el plomo, que representan un peligro potencial para la salud de las personas y para la conservación del medio ambiente.
Cada año se usan miles de millones de pilas en todo el mundo. La mayoría provienen de relojes, de radios, de máquinas de afeitar y de juguetes y su fabricación requiere mucha más energía que la que producirá.
1 comentario:
Me parece un tema interesante, que muchas veces es tratado, pero que no perdura en el tiempo. Espero que este blog sirva para mantener la conciencia sobre el tema, y brinde un espacio para la discusión de soluciones.
Hay algún lugar dónde recojan las pilas usadas para su reciclado???
Saludos,
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